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La Coctelera

Respiración Holotrópica. Parte II.

Los fármacos «tapan» el verdadero problema

En la psicología tradicional estos síntomas son considerados como enfermedades y se suelen tratar con fármacos que los suprimen. En ocasiones, pasado un tiempo los síntomas vuelven a emerger, ya que no ha habido transformación, simplemente han sido «tapados» por los fármacos. En la terapia holotrópica, sin embargo, el síntoma es una oportunidad y funciona como una homeopatía de la psique, lo que busca es la intensificación de los síntomas para acelerar el proceso y acabarlo. Y así es como se produce la transformación de la persona.

En estos estados no ordinarios se puede contactar, además de con la dimensión biográfica de la psicología tradicional, con las dimensiones perinatal y transpersonal. En el caso de la dimensión biográfica, además, hay una diferencia importante con la terapia verbal tradicional.

La terapia holotrópica es experiencial y permite reexperimentar las vivencias biográficas, liberando las emociones que están reprimidas y dando lugar a su integración, su asimilación, lo que tiene un fuerte carácter sanador. Dado que estamos plenamente conscientes, a la vez que experimentamos las emociones y sensaciones físicas de una situación traumática desde la perspectiva del momento en que ocurrió (p. ej. la infancia) podemos analizar y evaluar las vivencias desde una perspectiva adulta. Sería una regresión al momento de la vivencia. Esto también permite usar el contacto físico en el momento de la regresión para sanar situaciones biográficas de fuerte carencia emocional en la infancia, que tienen importantes repercusiones en la vida adulta del individuo, en sus relaciones con el resto del mundo (miedo a la intimidad...).

En cuanto a la dimensión perinatal, se refiere a todas aquellas vivencias en torno (esto es lo que significa «peri») al nacimiento, pero no incluye los momentos muy tempranos de la concepción. Grof divide esta dimensión en cuatro fases o matrices perinatales:

• 1ª matriz perinatal: recoge los momentos vividos dentro del útero materno.

• 2ª matriz perinatal: cuando empiezan las contracciones del parto pero todavía no se ha abierto el canal del nacimiento.

• 3ª matriz perinatal: el paso por el canal del nacimiento para salir.

• 4ª matriz perinatal: la expulsión final del canal y el corte del cordón umbilical.

En cada una de estas matrices tenemos distintas vivencias físicas y emocionales, que se quedan grabadas en nuestra psique:

En la primera podemos tener vivencias de un buen o un mal útero. Por ejemplo, si la madre fuma durante el embarazo al feto no le llega oxígeno y lo vive como una intoxicación. Las emociones de la madre también incluyen en el feto, que percibe incluso si es deseado o no. Todo eso queda ya impregnado en nuestra psique.

En la segunda se tienen vivencias de fuerte compresión, de estar atrapado, oprimido, de ser «engullido» y no se vislumbra la salida.

En la tercera se vive una fuerte lucha por conseguir salir. En el parto (si es natural) no sólo empuja la madre sino también el niño. A la vez que luchamos por salir estamos oprimidos por el canal de nacimiento.

En la cuarta se experimenta una gran liberación acompañada de descompresión. También la forma en que nos reciban nos deja huella (si nos acoge nuestra madre en sus brazos, si nos llevan a una incubadora...).

Las matrices perinatales tienen tanta importancia en nuestra psique que pueden determinar el tipo de personalidad que tenemos (por ejemplo, que a una persona le gusten las situaciones de riesgo, que le gusten las cuevas... todo esto tendría relación con las matrices perinatales). Además de esto, las psicopatologías establecidas por la psiquiatría tradicional encontrarían su conexión con ellas.

Todos nacemos biológicamente, pero no emocionalmente, y esto no sucede hasta que no pasamos por ello otra vez. Cuando nacemos llevamos dentro de nosotros estas matrices en forma de estructura intrapsíquica. Lo que hace que predomine en cada uno una matriz perinatal u otra es la vida postnatal, los sucesos traumáticos. Asimismo, la vida biográfica posterior puede suavizar los
efectos de las matrices.

Las dinámicas perinatales están siempre por debajo de nuestra conciencia y emergen en nuestra vida. Hay una tendencia interna a sanar (el «sanador interno») y la manera en que esto ocurre es que constantemente intentan salir a nuestra conciencia. Esto se produce de forma inconsciente, y hasta que no «despertamos» y nos damos cuenta de ello repetimos comportamientos perinatales, muchas veces de forma compulsiva. Para sanar estas dinámicas perinatales se necesita la liberación del renacimiento.

En la psique humana existe un patrón universal de muerte-renacimiento, que es común a muchas culturas. En los procesos de renacimiento de alguna manera nos liberamos del miedo a la muerte y esto tiene implicaciones muy poderosas en la manera cómo vemos el mundo cambia nuestra forma de movernos en él porque nos liberamos de nuestros miedos.

Experiencias de identificación

Finalmente, en la dimensión transpersonal pueden vivirse experiencias de identificación con otras personas, animales, plantas, minerales, seres mitológicos, arquetípicos, teniendo también acceso a las esferas que habitan, experiencias de vidas pasadas. Ejemplos de arquetipos serian la diosa madre, el anciano sabio, el niño eterno... La máxima expresión en esta dimensión sería la identificación con la mente cósmica o el vacío cósmico.

El hecho de contactar con un tipo de experiencia u otra depende de nuestra propia sabiduría interior, del «sanador interno». Esto supone una diferencia frente a otras terapias en las que también se pueden tener experiencias de tipo regresivo y en las que es el terapeuta el que dirige la sesión. Aquí es nuestro «sanador interno» el que hace que contactemos con aquello que en cada momento estamos preparados para asumir y procesar.

Para terminar, hay que señalar que el trabajo con la Respiración Holotrópica expande la conciencia y abre mucho la psique, por lo que es muy importante el trabajo de integración de lo que surge en la sesión. Todo el propósito de la integración es permanecer en contacto con el «sanador interno» para reacomodarnos después de una sesión y tiene su propio tiempo (5 minutos, horas, durante la noche en sueños o más tiempo). Cada sesión y cada persona tienen su propio tiempo.

Para la integración y comprensión de la experiencia se utilizan los marcos de referencia ya descritos, que amplían los existentes dentro de la psicología tradicional. No obstante, a veces una transformación personal puede ocurrir sin ninguna comprensión racional.

Aquí surge otro concepto importante, lo que Grof denomina COEX (sistema de experiencias condensadas). Un COEX sería un conjunto de experiencias de diferentes momentos de nuestras vidas que tendrían en común unas características emocionales y físicas determinadas. Es una constelación de experiencias con una trama común entre ellas, como un collar de cuentas donde la cuerda del collar es el tema (por ejemplo, abandono) y las cuentas diferentes momentos de nuestras vidas en torno a ese tema. Las experiencias pueden ser biográficas, perinatales (cada COEX tiene raíces perinatales profundas relacionadas con alguna de las cuatro matrices perinatales) y
transpersonales (vidas pasadas, identificación con ciertos arquetipos). El COEX es importante porque unifica distintas dimensiones del proceso y las integra. Encontrar el COEX supone profundizar en el proceso y es una herramienta muy buena para completar la integración. Incluye ciertos aspectos de las tradiciones místicas (los samskaras o patrones kármicos).

Los bebés nacen ya marcados con experiencias determinadas y tienden a verlo todo con esa determinada lente (la vida es abandono, no me siento apoyado...). El resto de la vida sería cómo una serie de experiencias neutras. Sin embargo, debido a la lente se crea una realidad particular y llega un momento en que toda la realidad se ve con esa lente.

Cuando se descubre un COEX, el concepto cambia de «no me puedo creer que esto me estépasando otra vez» a «no me puedo creer que esté cayendo en esto otra vez». Para trabajarlo hay que desidentificarse de él. Cada vez tendremos más consciencia y se irá debilitando, caeremos menos en ello (hay COEX que tienen tantas capas que lleva su tiempo trabajarlos). Es de esta
manera en la vida cotidiana dónde tendremos que hacer el trabajo, se trata de poner atención en nuestras vidas. Cómo la Respiración Holotrópica expande la conciencia, nos permite ir «dándonos cuenta» de COEX que antes estaban inconscientes.

También hay COEX positivos, como «la vida es un lugar seguro», «puedo confiar», «soy amado». Muchos de ellos se originan en la cuarta matriz perinatal.

La Respiración Holotrópica produce profundas metamorfosis en las personas. En mi caso así ha sido y quiero compartirlo con otros.

Artículo escrito por Nieves Martínez.
Revista Natural - Primavera 2007

Respiración Holotrópica. Parte I

La Respiración Holotrópica es una herramienta muy poderosa para la autoexploración y el autoconocimiento, que tiene también efectos terapéuticos, sanadores y de transformación de la persona. En su teoría y práctica integra elementos de tradiciones ancestrales y aborígenes, de las filosofías espirituales de Oriente y de la moderna psicología Occidental, incluyendo las modernas investigaciones sobre la conciencia.

Esta técnica fue desarrollada por Stanislav Grof y su mujer, Cristina, hace ya unos 27 años, y desde entonces han venido trabajando con ella. Stanislav Grof es un psiquiatra de origen checoslovaco, afincado en California (USA) desde 1967. Es uno de los fundadores y principales teóricos de la Psicología Transpersonal, corriente dentro de la Psicología que surge formalmente en California a finales de los 60. La importancia de su trabajo no está sólo en el desarrollo de esta técnica, sino también en su trabajo de investigación de los estados no ordinarios de conciencia, que se remonta a casi ya 50 años, y que le llevó a crear una cartografía de la psique muy completa. En ella se amplía el marco de referencia biográfico de la psicología tradicional, pasando a incluir además la dimensión perinatal y transpersonal de la psique.

La técnica en sí misma combina la respiración acelerada, música evocativa, una técnica de trabajo corporal y la expresión artística. La idea básica es utilizar la respiración para contactar con los mecanismos internos de sanación y dirigirnos hacia la totalidad (de aquí la palabra «holotrópica», que tiene su origen en el griego «holo»: todo y «trepein»: moverse hacia, y que iteralmente significa moverse hacia la totalidad). Esta idea no es nada nuevo, sino que ya está en la mayoría de las tradiciones místicas.

Así, en la meditación o en el yoga, se busca contactar con el Ser, al que en el contexto holotrópico denominamos el «sanador interno». Es un misterio. Algunas personas lo consideran como una chispa de la divinidad que todos llevamos dentro, otros la divinidad misma, otros el Ser Superior. Cada persona debe experimentarlo por sí misma.

Toda la humanidad busca de alguna manera llegar a la totalidad. Muchas tradiciones espirituales lo dicen y hablan de que es una motivación innata del ser humano. En nuestra cultura materialista y tecnológica nos hemos ido alejando de esta idea de conexión con el todo y ya no hay mucho espacio
para prácticas que lo faciliten. A veces esto nos lleva a buscarla de una forma equivocada, como sería el caso de las adicciones (alcohol, drogas...). La utilización de la música tampoco es nada nuevo. En muchas culturas se habla de mundos que están más allá de lo material, y en muchas de ellas se expresan con música. La música trasciende el intelecto y nos permite conectar con nuestros propios procesos. Sería como el lenguaje del alma. Su utilización para tratar de llegar a la totalidad tampoco es nada nuevo. Viene desde la aparición del hombre sobre el planeta con el ritmo.

En cuanto al trabajo corporal, se focaliza en alguna zona determinada del cuerpo. El trabajo con la respiración es energético y, a veces, surgen bloqueos emocionales o energéticos que quedan somatizados en alguna zona del cuerpo, bien durante la sesión, produciéndose tensiones o dolor en algún punto que la propia respiración no disuelve, o al final de la misma. Con el trabajo corporal logramos su disolución y ayudamos a la completación de la sesión. El trabajo corporal también es energético.

El poder curativo de los mandalas

Una vez que acabamos la sesión se pasa a la expresión artística. Aunque se pueden usar otros medios, generalmente vamos a utilizar un «mandala». «Mandala» en sánscrito significa «círculo» y se utiliza porque es un símbolo que facilita ir de «fuera» hacia «dentro» y conectar con nuestro espacio interior. Se trata de intentar plasmar lo experimentado durante la sesión o lo que nos venga en ese momento de dentro para facilitar la integración de la experiencia. Esto tampoco es nuevo, los mandalas también se utilizan en otras culturas, como la India, el Tíbet, los indios navajos norteamericanos...

La importancia de la Respiración Holotrópica radica en que permite inducir, de forma segura, estados no ordinarios de conciencia, que tienen un gran potencial sanador. Estos estados producen la movilización de la capacidad de sanación espontánea de la psique, permitiendo llevar a la conciencia contenidos inconscientes con una fuerte carga emotiva.

Distinguiremos entre estado ordinario y no ordinario de conciencia. El estado ordinario es aquel en el que nos encontramos habitualmente en nuestra vida cotidiana, y en él nos identificamos con nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestras emociones, nuestro ego, y estamos limitados por el espacio y el tiempo. En el no ordinario dejamos de estar identificados con nuestro cuerpo y con nuestro ego y pasamos a un estado en el que podemos identificarnos con cualquier otro tiempo o situación.

Existen estados no ordinarios de conciencia que no están disponibles para la sanación. Por ejemplo, cuando tenemos delirios por la fiebre, sobredosis de algunas drogas, traumas cerebrales... En estos casos la conciencia se altera, pero no se expande. En los estados no ordinarios de conciencia holotrópicos la conciencia se expande, se trata de estados en los que permanecemos plenamente conscientes, y ahí es donde se produce la sanación, donde radica su potencial sanador.

Hay una gran brecha entre la moderna concepción de la psique en Occidente y la forma en la que el resto del mundo la ha comprendido. Nuestra cultura es la única que niega la existencia de estados no ordinarios. A nivel psicológico se han patologizado (por ejemplo, los estados místicos de Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz se consideran psicóticos), y a nivel científico se afirma que no existen. El único estado no ordinario que no se considera una enfermedad es el sueño.

Pero existe una riqueza de tradiciones místicas y chamánicas desde hace miles de años, que considera estos estados absolutamente necesarios tanto para la transformación del individuo como de la cultura. Se consideran necesarios para conocerse a uno mismo, la naturaleza, los sistemas
filosóficos, mitológicos y espirituales. Así se utilizan los ritos chamánicos, los cantos, las danzas, la meditación, el yoga, el ayuno, la ingesta de sustancias psicoactivas... para inducirlos.

La Psicología Transpersonal retoma esto. La idea básica es que en ciertos estados de conciencia podemos experimentar distintas perspectivas de la realidad que normalmente no están disponibles para nuestra percepción. La Psicología Transpersonal se ocupa de estudiar la repercusión que estos
estados tienen en la vida de las personas y su potencial sanador. Incluye, por tanto, la dimensión espiritual del ser humano, ya que la espiritualidad tiene que ver con el contacto directo con estas dimensiones.

Algunas veces estos estados no ordinarios de conciencia se producen de forma espontánea, y a esto Grof lo denomina emergencias espirituales. Pueden producirse por una causa física: un accidente, una enfermedad grave, un parto, un aborto...Situaciones que conllevan un debilitamiento físico que hace que, a su vez, se debiliten las barreras psicológicas y emerja material inconsciente a nuestra conciencia. También por la muerte de un ser querido, un divorcio. A veces, también se producen como consecuencia de la práctica de algunas técnicas espirituales (cualquier técnica de meditación, técnicas sufís, yoga, tai-chi...). Más que el estímulo externo, lo que parece influir es la
preparación o disposición del individuo para la transformación interior.

Otras veces se produce tras una decepción profesional: hay personas que utilizan el mundo exterior como un escape para sus problemas emocionales. Cuando este mundo exterior falla, la persona se ve forzada a confrontar su mundo interior, del que había estado escapando (ya no hay escapatoria) y
se produce una crisis. Esta crisis es un síntoma, una expresión del esfuerzo del organismo por sanar, de la necesidad de una transformación interior. Y hay ocasiones en que esta emergencia de material inconsciente interfiere de forma importante en la vida cotidiana.

Artículo escrito por Nieves Martínez.
Revista Natural - Primavera 2007.

HISTORIA DEL REIKI

Las raíces del Reiki son muy antiguas. Buda y sus discípulos ya lo conocían porque fue en los Sutras tibetanos donde encontró las indicaciones al respecto el Dr. Usui. Dos siglos después de Buda, también Jesucristo y sus discípulos conocieron el Reiki, pero mucho antes en muchas culturas, hubo métodos para la canalización de energía vital, la cual se conoce con distintos nombres, como Chi (chinos), Prana (hindúes), espíritu Santo (cristianos).

Diferentes profesores y maestros lo llaman “El Gran Espíritu, La Fuerza de la Vida Universal, o La Energía de la Vida” porque, al aplicarla, vitaliza el sistema entero. También lo llaman “Ola de Éter”, porque alivia el dolor y nos hace entrar en un estado de sopor como una anestesia, o bien “Onda Cósmica” porque irradia sensaciones de regocijo y nos eleva a un estado de armonía.

Reiki no es electricidad, ni radio, ni rayos x; puede penetrar capas finas de seda, hilo, porcelana, madera o acero. No destruye tejidos delicados ni nervios. Es absolutamente inocuo y por ello es un tratamiento práctico y seguro.

COMO ACTÚA EL REIKI

Puede afirmarse con seguridad que el Reiki, en ningún caso es nocivo. La energía se dirige espontáneamente allá donde es necesaria y aunque nuestro diagnóstico sea erróneo, el sujeto no corre ningún riesgo. Es la misma energía la que se dirige a la parte del paciente donde es útil y desencadena así el proceso de sanación. Así pues, una persona que da Reiki, no es un curandero ni un santo, sino un canal por el cual circula la energía vital o Reiki; no curamos con el Reiki, sino que el Reiki cura a través nuestro.

La energía circula a través de los nadis o meridianos y se concentra en determinados centros: los chakras.

A través de ejercicios de concienciación, determinados mantras, símbolos y, ante todo, la transmisión de fuerzas del maestro Reiki, pueden abrirse canales especiales de energía que no se ven afectados por la energía negativa de la persona. Una vez abiertos, estás en disposición de recibir y dar energía universal curativa, pero también de desarrollarte en el plano personal y curar en un sentido global.