La Respiración Holotrópica es una herramienta muy poderosa para la autoexploración y el autoconocimiento, que tiene también efectos terapéuticos, sanadores y de transformación de la persona. En su teoría y práctica integra elementos de tradiciones ancestrales y aborígenes, de las filosofías espirituales de Oriente y de la moderna psicología Occidental, incluyendo las modernas investigaciones sobre la conciencia.

Esta técnica fue desarrollada por Stanislav Grof y su mujer, Cristina, hace ya unos 27 años, y desde entonces han venido trabajando con ella. Stanislav Grof es un psiquiatra de origen checoslovaco, afincado en California (USA) desde 1967. Es uno de los fundadores y principales teóricos de la Psicología Transpersonal, corriente dentro de la Psicología que surge formalmente en California a finales de los 60. La importancia de su trabajo no está sólo en el desarrollo de esta técnica, sino también en su trabajo de investigación de los estados no ordinarios de conciencia, que se remonta a casi ya 50 años, y que le llevó a crear una cartografía de la psique muy completa. En ella se amplía el marco de referencia biográfico de la psicología tradicional, pasando a incluir además la dimensión perinatal y transpersonal de la psique.

La técnica en sí misma combina la respiración acelerada, música evocativa, una técnica de trabajo corporal y la expresión artística. La idea básica es utilizar la respiración para contactar con los mecanismos internos de sanación y dirigirnos hacia la totalidad (de aquí la palabra «holotrópica», que tiene su origen en el griego «holo»: todo y «trepein»: moverse hacia, y que iteralmente significa moverse hacia la totalidad). Esta idea no es nada nuevo, sino que ya está en la mayoría de las tradiciones místicas.

Así, en la meditación o en el yoga, se busca contactar con el Ser, al que en el contexto holotrópico denominamos el «sanador interno». Es un misterio. Algunas personas lo consideran como una chispa de la divinidad que todos llevamos dentro, otros la divinidad misma, otros el Ser Superior. Cada persona debe experimentarlo por sí misma.

Toda la humanidad busca de alguna manera llegar a la totalidad. Muchas tradiciones espirituales lo dicen y hablan de que es una motivación innata del ser humano. En nuestra cultura materialista y tecnológica nos hemos ido alejando de esta idea de conexión con el todo y ya no hay mucho espacio
para prácticas que lo faciliten. A veces esto nos lleva a buscarla de una forma equivocada, como sería el caso de las adicciones (alcohol, drogas...). La utilización de la música tampoco es nada nuevo. En muchas culturas se habla de mundos que están más allá de lo material, y en muchas de ellas se expresan con música. La música trasciende el intelecto y nos permite conectar con nuestros propios procesos. Sería como el lenguaje del alma. Su utilización para tratar de llegar a la totalidad tampoco es nada nuevo. Viene desde la aparición del hombre sobre el planeta con el ritmo.

En cuanto al trabajo corporal, se focaliza en alguna zona determinada del cuerpo. El trabajo con la respiración es energético y, a veces, surgen bloqueos emocionales o energéticos que quedan somatizados en alguna zona del cuerpo, bien durante la sesión, produciéndose tensiones o dolor en algún punto que la propia respiración no disuelve, o al final de la misma. Con el trabajo corporal logramos su disolución y ayudamos a la completación de la sesión. El trabajo corporal también es energético.

El poder curativo de los mandalas

Una vez que acabamos la sesión se pasa a la expresión artística. Aunque se pueden usar otros medios, generalmente vamos a utilizar un «mandala». «Mandala» en sánscrito significa «círculo» y se utiliza porque es un símbolo que facilita ir de «fuera» hacia «dentro» y conectar con nuestro espacio interior. Se trata de intentar plasmar lo experimentado durante la sesión o lo que nos venga en ese momento de dentro para facilitar la integración de la experiencia. Esto tampoco es nuevo, los mandalas también se utilizan en otras culturas, como la India, el Tíbet, los indios navajos norteamericanos...

La importancia de la Respiración Holotrópica radica en que permite inducir, de forma segura, estados no ordinarios de conciencia, que tienen un gran potencial sanador. Estos estados producen la movilización de la capacidad de sanación espontánea de la psique, permitiendo llevar a la conciencia contenidos inconscientes con una fuerte carga emotiva.

Distinguiremos entre estado ordinario y no ordinario de conciencia. El estado ordinario es aquel en el que nos encontramos habitualmente en nuestra vida cotidiana, y en él nos identificamos con nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestras emociones, nuestro ego, y estamos limitados por el espacio y el tiempo. En el no ordinario dejamos de estar identificados con nuestro cuerpo y con nuestro ego y pasamos a un estado en el que podemos identificarnos con cualquier otro tiempo o situación.

Existen estados no ordinarios de conciencia que no están disponibles para la sanación. Por ejemplo, cuando tenemos delirios por la fiebre, sobredosis de algunas drogas, traumas cerebrales... En estos casos la conciencia se altera, pero no se expande. En los estados no ordinarios de conciencia holotrópicos la conciencia se expande, se trata de estados en los que permanecemos plenamente conscientes, y ahí es donde se produce la sanación, donde radica su potencial sanador.

Hay una gran brecha entre la moderna concepción de la psique en Occidente y la forma en la que el resto del mundo la ha comprendido. Nuestra cultura es la única que niega la existencia de estados no ordinarios. A nivel psicológico se han patologizado (por ejemplo, los estados místicos de Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz se consideran psicóticos), y a nivel científico se afirma que no existen. El único estado no ordinario que no se considera una enfermedad es el sueño.

Pero existe una riqueza de tradiciones místicas y chamánicas desde hace miles de años, que considera estos estados absolutamente necesarios tanto para la transformación del individuo como de la cultura. Se consideran necesarios para conocerse a uno mismo, la naturaleza, los sistemas
filosóficos, mitológicos y espirituales. Así se utilizan los ritos chamánicos, los cantos, las danzas, la meditación, el yoga, el ayuno, la ingesta de sustancias psicoactivas... para inducirlos.

La Psicología Transpersonal retoma esto. La idea básica es que en ciertos estados de conciencia podemos experimentar distintas perspectivas de la realidad que normalmente no están disponibles para nuestra percepción. La Psicología Transpersonal se ocupa de estudiar la repercusión que estos
estados tienen en la vida de las personas y su potencial sanador. Incluye, por tanto, la dimensión espiritual del ser humano, ya que la espiritualidad tiene que ver con el contacto directo con estas dimensiones.

Algunas veces estos estados no ordinarios de conciencia se producen de forma espontánea, y a esto Grof lo denomina emergencias espirituales. Pueden producirse por una causa física: un accidente, una enfermedad grave, un parto, un aborto...Situaciones que conllevan un debilitamiento físico que hace que, a su vez, se debiliten las barreras psicológicas y emerja material inconsciente a nuestra conciencia. También por la muerte de un ser querido, un divorcio. A veces, también se producen como consecuencia de la práctica de algunas técnicas espirituales (cualquier técnica de meditación, técnicas sufís, yoga, tai-chi...). Más que el estímulo externo, lo que parece influir es la
preparación o disposición del individuo para la transformación interior.

Otras veces se produce tras una decepción profesional: hay personas que utilizan el mundo exterior como un escape para sus problemas emocionales. Cuando este mundo exterior falla, la persona se ve forzada a confrontar su mundo interior, del que había estado escapando (ya no hay escapatoria) y
se produce una crisis. Esta crisis es un síntoma, una expresión del esfuerzo del organismo por sanar, de la necesidad de una transformación interior. Y hay ocasiones en que esta emergencia de material inconsciente interfiere de forma importante en la vida cotidiana.

Artículo escrito por Nieves Martínez.
Revista Natural - Primavera 2007.